El papel clave de la eólica en la Transición Energética

Por Juan Virgilio Márquez, Director General de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

Juan VirgilioLa última Cumbre de Cambio Climático, COP23, celebrada en Bonn y con cerca de 200 países representados, ha finalizado recientemente con avances en la lucha contra el cambio climático. Ha sido una cumbre de perfil técnico, que ha servido para avanzar en las medidas concretas que se plantearán en la siguiente COP24 en Polonia. El cambio climático es una realidad que nos afecta a todos. En la actualidad, existe consenso científico que muestra que nuestro modo de producción y consumo energético está alterando el clima de forma global y producirá serios daños sobre el planeta, así como impacto sobre los sistemas socioeconómicos. No sólo se trata de un fenómeno que afecta al medioambiente y a la salud, sino que produce profundas consecuencias económicas y sociales.

Tras el Acuerdo de París (2015), el objetivo conjunto es evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2ºC respecto a los niveles preindustriales y, además, promover esfuerzos adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5ºC. El acuerdo es histórico porque es fruto de un consenso total y crea un marco que posibilita la transformación hacia un modelo de desarrollo bajo en emisiones y hacia un nuevo modelo energético.
En esta lucha contra el cambio climático es ineludible y clave realizar una transición energética para pasar a un nuevo sistema energético no dependiente de fuentes fósiles. Para ello, se ha de transitar a una economía sostenible por medio de las energías renovables y la eficiencia energética.
Para España, la transición energética es una oportunidad para fortalecer la seguridad energética del país, mejorar la competitividad económica, reforzar el papel de liderazgo mundial en tecnologías como la eólica y es, además, una obligación de cara a generaciones futuras. España, como otros países de nuestro entorno, se ha comprometido en esta lucha contra el cambio climático y una transición energética hacia la descarbonización, que ha de ser ambiciosa, ordenada, segura, eficiente, sostenible económicamente y eléctrica. La eólica, la energía renovable más madura y desarrollada, tiene un papel relevante como motor de la transición energética y, por ello, el sector eólico español ha propuesto en un documento cuáles son los elementos necesarios para llevar a cabo esta transición en el mix energético.
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) ha elaborado el informe Elementos necesarios para la transición energética. Propuestas para el sector eléctrico, en el que se detallan los escenarios y medidas para que las energías renovables estén en condiciones de aportar todo su potencial para la consecución de los objetivos 2030-2050. En este informe, que AEE ha hecho llegar al Comité de Expertos para la Transición Energética, se hace una propuesta concreta y realista sobre la aportación de la energía eólica en 2020, 2030 y 2050.
En el informe de AEE, se ha tomado como escenario de referencia el planteado por la Comisión Europea a partir del modelo PRIMES en el horizonte de 2030. Partiendo de PRIMES, AEE ha establecido objetivos de electrificación y descarbonización del sector eléctrico más ambiciosos, acordes con el objetivo de un 85-95% de descarbonización para 2050. Como resultado del análisis, la potencia eólica instalada en 2020 pasaría de los 23.000 MW actuales a 28.000 MW (teniendo en cuenta las subastas de nueva potencia ya adjudicadas en 2016 y 2017 y el cupo eólico canario).
Si se establecen las medidas necesarias, en 2030, la energía eólica contaría con una potencia instalada aproximadamente de 40.000 MW, que generaría más de un 30% de la electricidad en España y aportaría una serie de beneficios para el país en su conjunto. En concreto, algunos de los beneficios de la aportación de la energía eólica a 2030 serían que la seguridad energética española mejoraría al reducirse las importaciones de combustibles fósiles en 18 millones de toneladas equivalentes de petróleo; supondría 29.000 empleos en el sector eólico; la aportación al PIB sería de más de 4.000 millones de euros y evitaría la emisión de 47 millones de toneladas de CO2.

Para el sector eólico los beneficios del incremento de potencia se traducirían en una reactivación de la actividad industrial a un ritmo y volumen similar al de la década pasada y un desarrollo del mercado interior de las empresas españolas con incremento de las exportaciones. En España, hay un enorme potencial de crecimiento para la energía eólica. Actualmente, España cuenta con 1.080 parques eólicos en 800 municipios y 210 centros de fabricación en 16 de las 17 comunidades autónomas. Durante los últimos años, estos centros de fabricación se han reorientado a la exportación, manteniendo su competitividad y están preparados para afrontar la creciente actividad de producción en el sector eólico.
Gracias a la nueva potencia eólica del escenario AEE, las emisiones del sector eléctrico español se reducirían para 2020 en un 30% respecto a 2005 (año de referencia para el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones, ETS en su acrónimo en inglés) y un 42% para 2030. En el escenario AEE se alcanzaría el 100% de la descarbonización del sistema eléctrico para 2040.  Además, el mix eléctrico español alcanzaría un 40% de cobertura de la demanda con renovables en 2020, un 62% en 2030, un 92% en 2040 y un 100% para 2050.

El vector de avance hacia la descarbonización debe ser la electricidad y la eficiencia energética. Es necesario cambiar las formas de producción y de consumo de energía de aquí a 2050 (tomando como año intermedio 2030, dado que en él están fijados objetivos por parte de la Unión Europea). Es urgente incrementar la presencia de energías renovables en nuestro sistema, modificar nuestro parque de vehículos hacia una mayor penetración del coche eléctrico, implicar a sectores como el de la edificación y el industrial. En este cambio, tanto la implicación de las Administraciones Públicas como del sector privado es necesaria para emprender acciones encaminadas a conseguir el cambio del modelo energético en los plazos fijados.

El papel de la energía eólica es prometedor en la transición energética. Nuestro objetivo es aportar estabilidad al mix energético, de forma continua y creciente. De esta manera, contribuimos a alcanzar los objetivos de reducción de emisiones contaminantes y de CO2, a reducir el precio de la electricidad y crear empleo local cualificado. Como conclusión, AEE considera necesaria una mayor electrificación de los usos finales energéticos, como vía hacia una electrificación más rápida de la economía, y una mayor contribución de las energías renovables. Es fundamental establecer cuanto antes la planificación a largo plazo para la transición energética y que integre un calendario de subastas que ofrezca visibilidad al sector para planificar las inversiones.

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