Energías renovables, fósiles y balance Medio Ambiental: la ecuación de la Energía en 3D

Raul Escamilla, Responsable Business Development MT Schneider Electric España

Raul Escamilla, Responsable Business Development MT Schneider Electric España

La situación energética en el mundo ha cambiado mucho en el último siglo. En los últimos 20 años se ha duplicado el consumo de la energía eléctrica, y los estudios realizados nos indican que esta necesidad seguirá aumentando a un ritmo similar. Las cifras son claras: el consumo de electricidad se incrementará un 80% en los próximos 25 años, según la Agencia Internacional de la Energía, con el consiguiente impacto en las emisiones de CO2.
Es un auténtico desafío poder impulsar el crecimiento económico y, al mismo tiempo, reducir el consumo total de energía. La respuesta parece lógica: promover una mayor eficiencia energética, por lo que se impone adoptar medidas para mejorarla.
Los combustibles fósiles son sinónimo de contaminación atmosférica y de calentamiento global. Actualmente las principales actuaciones para la disminución de las emisiones de CO2 y del resto de gases de efecto invernadero se enfocan en la eficiencia energética y en la implantación de energías renovables.
Una de las tendencias más claras en el futuro inmediato es que las energías renovables crecerán su presencia en el mix de generación en todas las geografías. La razón de esta adopción global es simple: la electricidad de procedencia renovable es cada vez más competitiva y más verde. El coste de la energía eólica o solar nunca ha sido más competitivo como ahora con respecto a la generación eléctrica mediante combustibles fósiles, y la hidroeléctrica ha demostrado ser un recurso energético muy predecible y un sustituto digno de las plantas de cogeneración debido a su gran capacidad de almacenamiento. Si la adopción de las renovables es global, el crecimiento más importante está previsto que provenga de regiones económicas clave, como India, China, Estados Unidos y Europa.
¿Y qué podemos decir de las autoridades en este panorama cambiante? Pues que están intentando hacer sus deberes. Tras la ratificación del Acuerdo de París en 2016, y dentro del nuevo marco político de la UE, la Comisión Europea ha publicado un nuevo paquete de medidas sobre la transición de las energías limpias para los Estados miembros de la UE. Este nuevo paquete incluye propuestas legislativas sobre la Eficiencia Energética, las energías renovables, el diseño del mercado de la electricidad, la seguridad del suministro de electricidad y las normas de gobernanza de la Unión de la Energía. El paquete busca alcanzar tres objetivos principales: priorizar la eficiencia energética, alcanzar el liderazgo mundial en energías renovables, y proporcionar un acuerdo justo para todos los actores de la red.
Energía... en 3D
En coherencia con el impulso de las renovables, no hay duda de que la transformación del sector energético pasará por lo que en Schneider Electric llamamos “las tendencias 3D” de la energía: descarbonización, digitalización y descentralización.

Descentralización.
Los modelos de generación de energía están cambiando. Los costes intrínsecos de un sistema energético vertical y centralizado se están comparando con los de un posible sistema distribuido y descentralizado. Y este último empieza a tener algunos puntos fuertes a ser considerados. La generación descentralizada de la energía permite la entrada de nuevos actores como los prosumidores (productores/consumidores) permitiendo en gran medida que la energía pueda ser generada y consumida a KM0. El informe de la “XIII Encuesta Mundial del sector eléctrico y de la energía” aseguraba que para 2030 el 20% de la generación eléctrica mundial procederá de fuentes descentralizadas, arrebatando esa cuota de mercado a la generación centralizada. La conversión de los consumidores motivados por una energía local, sostenible y competitiva en prosumidores se accelerará en los próximos 20 años. Así el 57% de los consumidores estarán considerando convertirse en autosuficientes. Esta tendencia mundial también se ha reflejado en las nuevas directivas europeas. El cambio profundo está siendo posible gracias al desarrollo de las tecnologías de las Smart Grids y de la Digitalización.

Digitalización
Precisamente la digitalización es el elemento clave que impulsa la transición hacia el nuevo panorama energético. Las ventajas de la incorporación del Internet of Things (IoT) y la convergencia entre Tecnología de la Información (IT) y Tecnología Operacional (OT) ayudan a las compañías eléctricas a una transición más eficiente. En 2020 50 mil millones de dispositivos estarán conectados gracias al IoT, recopilando datos de energía, formando un big data energético que cambia de forma ineluctable la red eléctrica de hoy y mañana. En un futuro muy próximo muchas soluciones de gestión de la energía serán capaces, en tiempo real, de reducir cargas para evitar picos de energía o controlar el consumo de los equipos en respuesta a cambios en el entorno para integrarse en procesos de gestión de la demanda. Existirán redes de distribución, o partes de ellas, con capacidad bidireccional al aparecer nuevos elementos de la red como las baterías de los coches eléctricos. Potencialmente la red podrá recurrir a ellas en momentos clave. Por otro lado, se podrá realizar una gestión de precios más óptima por parte de las comercializadoras y el consumidor empezará a corresponsabilizarse de la eficiencia energética al estar dotado, también, de herramientas que le permitan adaptarse a esas nuevas tarifas.
La digitalización si permite la implementación de generación distribuida y descentralizada es igualmente el impulsor de la descarbonización.

Descarbonización
Se prevé que en los próximos 15 años el crecimiento de la capacidad variable de las renovables “explotará”, como comentábamos antes, ayudando a la descarbonización de la generación eléctrica, produciendo una convergencia entre los intereses económicos y las medidas de protección medioambiental. Las soluciones sostenibles para una producción local de energía acompañada de la mejora de soluciones de almacenamiento (otra tecnología disruptiva en este tsunami de tecnologías complementarias) pueden llegar a modificar profundamente los modelos de negocio actuales de las compañías eléctricas, que además se verán involucradas en una mayor complejidad operacional. La mejora del rendimiento operacional sólo se podrá llevar a cabo gracias a un ecosistema de operaciones más digitalizado y conectado.

Las energías fósiles no desaparecen
En contrapartida a estas tendencias positivas para el medio ambiente, nos encontramos con un mayor uso de la extracción de petróleo no convencional, sobre todo en Estados Unidos. Durante los últimos años, numerosas compañías petroleras se han apuntado a la técnica de la perforación o fractura de esquisto, que facilita la extracción de gas y petróleo del subsuelo. Las nuevas estimaciones y cifras de producción de la cuenca Pérmica en el corazón de Texas la sitúan en condiciones de convertirse en el primer megayacimiento de petróleo.
Así pues, por un lado estamos eliminando las centrales de carbón pero por otro seguimos extrayendo fuentes de energía con un impacto dañino para el medio ambiente. Este método está haciendo bajar el precio del crudo, sin duda, pero con efectos negativos para el medio ambiente, por lo que no parece ser el camino más correcto.

Políticas: Lo que NO va a cambiar y lo que SÍ
A pesar del Brexit, la primera ministra pro-Brexit, Theresa May, expresó su firme apoyo a la energía limpia. En Francia distintas voces del actual gobierno se han postulado a favor de los avances hacia una economía "cero carbono". Incluso en los Estados Unidos se espera que las renovables tengan un crecimiento significativo en 2017 y en los próximos años. Así que la capacidad de las energías renovables seguirá su tendencia al alza, como comentábamos antes.
Sin embargo, es más que probable que se acabe con el Plan de Energía Limpia en EE.UU. lanzado bajo la administración de Obama para regular las emisiones de carbono a nivel estatal. El resultado más probable será una mayor demanda de carbón en los próximos años, a menudo a expensas de la generación renovable.
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Hemos llegado a un momento crucial. Ahora sabemos hacia dónde va el sector energético: hacia un cambio de los modelos de negocio, hacia un aumento de la energía renovable a través de las Smart Grids y los prosumidores. Y aunque el camino esté lleno de desafíos, los actores de la industria eléctrica deben asumir su papel de liderazgo y actuar, aprendiendo a equilibrar esa ecuación y emprendiendo el camino hacia las 3D’s: descentralización, digitalización y descarbonificación.

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