La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética: demasiadas cuestiones abiertas.

El pasado mes de diciembre la Comisión de Cambio Climático del Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de Ley que insta al Gobierno a elaborar un proyecto de ley de Cambio Climático y Transición Energética que “permita a España alcanzar los compromisos en materia de cambio climático y de energía y a la vez promueva la competitividad del país”.

La iniciativa, por más que justificada, no es pionera: Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia o Dinamarca en el ámbito europeo llevan varios años desarrollando sus estrategias de clima y energía bajo el paraguas de leyes climáticas integradoras. También algunas comunidades autónomas, con Cataluña a la cabeza, han iniciado el debate parlamentario de sus propias leyes de cambio climático y transición energética.

Y de gran calado y apoyo ha sido la propuesta de la Comisión Europea incluida en el llamado paquete de invierno “Energía limpia para todos los europeos”, para que los gobiernos presenten su plan integrado de energía y clima, el primero en 2019 para el periodo 2021-2030, y la hoja de ruta con las estrategias nacionales de descarbonización con una perspectiva de 50 años.

Pero vayamos por partes: una Ley de cambio climático…
La producción legislativa en materia de cambio climático, empezando por Bruselas, pasando por Madrid para extenderse luego a los 17 parlamentos autonómicos y de ahí a cientos de ayuntamientos, ha sufrido precisamente de hiperactividad. Así, que ahora tenemos decenas de directivas y cientos de leyes, decretos y ordenanzas que regulan todos las dimensiones y matices del cambio climático, las emisiones y su medida, que hacer en los sectores del mercado de emisiones y en los difusos, las energías renovables, la eficiencia energética, la adaptación, etc.. El papel que la futura Ley debería jugar no es más regulación, sino armonizar y coordinar todo esta avalancha, evitar duplicidad y el solapamiento de normas.

…y de transición energética.
En lo que se refiere a la transición energética, aquí sí quedan muchas tareas pendientes que la futura Ley deberá abordar. En el corto/medio plazo, ya están fijados a nivel de europeo los objetivos de CO2, renovables y eficiencia energética de 2020 y 2030, así como el reparto del objetivo de CO2 entre países y sectores comercio de emisiones/difusos. No así con los objetivos 2030 de renovables ni de eficiencia, que no están, de momento, desagregados por estados. En cualquier caso, habrá que ver si en España damos por buenos estos objetivos europeos o si adoptamos otros más ambiciosos o basados en distintos criterios de reparto.

El escenario para el largo plazo es mucho más difuso: el objetivo del Acuerdo de Paris de no superar los 2ºC de incremento a final de siglo (y trabajar para 1,5ºC), que también ya es nuestro objetivo pues España acaba de ratificar el acuerdo, requiere alcanzar la neutralidad de emisiones en la segunda mitad del siglo XXI. Y en este punto, casi todo está por hacer. Como nuestra legislación no fija metas concretas más allá del año 2030, -sólo a nivel indicativo la hoja de ruta de la Comisión Europea “hacia una economía baja en carbono” sugiere reducir 60% en 2040 y 80% en 2050-, ni mucho menos en que momento las emisiones nacionales de CO2 tienen que alcanzar la neutralidad, el ejercicio político que toca hacer ahora, en el marco de la futura Ley es, precisamente, definir cómo queremos que sea nuestra senda energética e industrial no sólo hasta el 2030 sino al 2050 y en la segunda mitad de este siglo y, sobre todo, qué hacer para minimizar los riesgos de esa transición para la competitividad de la industria española y para no dejar pasar las oportunidades y también cómo afrontar los riesgos de la variación del clima futuro.

La Ley debe fijar los hitos para esa meta de sociedad descarbonizada y unos instrumentos regulatorios, fiscales, financieros y tecnológicos para alcanzarla, recogidos en planes de clima y energía revisables que permitan ajustar las medidas según los avances conseguidos. Las decisiones de inversión en la industria energética, la mayor responsable de las emisiones de CO2, son de largo plazo y es fundamental para los distintos actores contar con un horizonte regulatorio claro y también de largo plazo.

En resumen, la futura Ley deberá dar respuesta, al menos, a las siguientes preguntas:

¿Queremos un nivel de ambición superior al de la Unión Europea?
¿Cuáles deben ser nuestros objetivos para el 2050 y en adelante? y ¿en que momento deberíamos alcanzar la neutralidad de emisiones de CO2?
¿Cómo financiar las medidas necesarias para la transición? ¿Hace falta una reforma profunda de la fiscalidad ambiental o es suficiente con las actuales políticas de poner precio al CO2?
¿Hay que fijar objetivos nacionales de emisión a los principales sectores: electricidad, industria, transporte y residencial?. Y si es así ¿cómo gestionar los sectores del comercio europeo de emisiones, sistema que sólo persigue un objetivo de CO2 de ámbito europeo que integra todos los sectores?
¿Cómo articular y coordinar las actuaciones con las comunidades autónomas y las ciudades?. ¿Habría que desagregar a nivel territorial los objetivos de España?.
¿Qué hacer para que el mundo empresarial aproveche las oportunidades que genere la transición hacia una sociedad baja en carbono?
¿Si se aspira a una economía descarbonizada, cómo proteger a los sectores y colectivos que resulten afectados negativamente por la transición energética?
¿Qué nivel de información para la toma de decisiones hará falta para minimizar el riesgo financiero en el proceso de transición energética?

Muchas preguntas que sólo un proceso de debate preparatorio y de amplia base social, podrá ir dando luz a quienes tengan que tomar las decisiones políticas en el diseño e implantación de la futura Ley de Cambo Climático y Transición Energética.

 Jesús Abadía Ibáñez

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Zaragoza, Diplomado en Ingeniería Ambiental por la EOI y MBA por el IE de Madrid. Ha sido Director de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Endesa y Presidente de Endesa Carbono. En la actualidad es consultor en sostenibilidad y cambio climático, socio fundador de ABC asesoramiento ambiental y miembro de la Junta Directiva del Club Español del Medio Ambiente.

NOTICIAS RELACIONADAS

Mas noticias

Datos Revista Energía de Hoy

Datos Revista Energía de Hoy

Tel.- (+34) 91 737 51 65
Fax.- (+34) 91 431 55 69

Técnico (+34) 902 18 11 22 (9-13 h)

C/ Velázquez 15 1º Dcha.
28001 Madrid
info@energiadehoy.com

 

Suscripción newsletter

Debe confirmar suscripción

© Energía de Hoy. Revista de Energias Renovables. Gestionado por Catalweb.net