Todas las empresas que participan este mes en el World Economic Forum (WEF) de Davos juntas podrían eliminar de la atmósfera tres millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) si cambian su flota actual por vehículos de bajas emisiones. Esta es una de las principales conclusiones que desprende el primer estudio Sustainable Fleet Benchmark realizado por LeasePlan.

El informe resalta el importante papel que podrían llegar a tener las flotas de vehículos de empresa en la lucha contra el cambio climático, y destaca aquellas organizaciones que están marcando la diferencia y ya han cambiado sus flotas a vehículos de bajas emisiones.

Principales mensajes del estudio:

· Las 1.808 organizaciones que participan en la reunión anual del WEF en Davos-Klosters cuentan, juntas, con aproximadamente 813.000 vehículos que emiten cerca de 3,09 millones de toneladas de CO2 al año.

· Las flotas de empresa están evolucionando hacia sistemas de propulsión alternativos, principalmente vehículos eléctricos e híbridos enchufables, en paralelo con una mayor concienciación sostenible en las compañías. La proporción de este tipo de vehículos en las organizaciones ha aumentado de un 3,3% en 2015 a un 4,3% en 2017.

· Se requiere implantar medidas continuadas en el tiempo. Las emisiones medias de CO2 han crecido ligeramente en 2017, algo que no ocurría desde 2012. Esto se debe a un aumento en el uso de vehículos de gasolina y al incremento del kilometraje medio, lo cual no se producía desde 2013.

· El estudio identifica tres perfiles de empresas que adoptan flotas sostenibles: Starter, Transformer y Leader. El sector tecnológico es el que más volumen de empresas Leader aglutina.

· Baidu, EDF Group, IKEA Group y Royal HaskoningDHV son algunos ejemplos de empresas que cumplen los requisitos del perfil Leader.

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España tiene una dependencia energética del 72,8%, la media europea se sitúa en un 53,4%, y el hidrógeno podría ser una solución a este problema. Esta es una de las conclusiones que ha podido extraerse de la “Jornada sobre Hidrógeno y Pila de Combustible” organizada por la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) y la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid (FENERCOM).

La bienvenida a dicha jornada ha corrido a cargo de Francisco Javier Abajo Dávila, Director General de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid y Javier Brey Sánchez, presidente de la AeH2.

Un gran sector de la población desconoce el uso del hidrógeno. El presidente de la AeH2, ha sido el encargado de de aclarar que la utilización del hidrógeno está lejos de una moda temporal, tiene un presente, pasado y futuro. El pasado está vinculado a un uso industrial, en la actualidad el transporte es el protagonista y el mañana estará protagonizado por el almacenamiento energético.

El desarrollo de tecnologías relacionadas con el hidrógeno y pilas de combustible ayudaría a alcanzar ciertos objetivos, que de otra manera sería complicado. Así, se busca una reducción de emisiones provenientes del transporte del 40% para 2030, cuando en la actualidad más del 30% de las emisiones proviene de este sector. De igual manera, la limitación del incremento de la temperatura global anual a 2ºC requerirá reducir las emisiones de carbono más de un 50% de los niveles actuales, y para lograrlo, se deberá contribuir en todos los sectores energéticos.

Estos objetivos hacen que los vehículos eléctricos de pila de combustible de hidrógeno (FCEV) jueguen un papel esencial. La descarbonización completa del transporte requerirá el desarrollo de vehículos cero-emisiones como los FCEVs y los BEVs (eléctricos). Se estima que la demanda de hidrógeno en 2025 en la Unión Europea será 120.00 toneladas/año.

“El hidrógeno es un elemento masivamente utilizado, un combustible conocido y un vector energético limpio y eficiente. Además, es integrable con diversas energías renovables, existe ya un mercado, y su disponibilidad es inmediata. Por ello, la mayor barrera para su uso no es técnica, sino económica”, afirma Javier Brey, presidente de la AeH2.

El apartado más técnico sobre la obtención y aplicaciones del hidrógeno corrió a cargo de Emilio Nieto, director del Centro Nacional del Hidrógeno, quien explico el potencial de nuestro país como productor y exportador de hidrógeno verde.
Situación nacional
Por su parte, Jaime Berni Wennekers, Bulk & Onsite Iberian Product Manager de Air Liquide fue el encargado de mostrar la situación de España en el ámbito del hidrógeno.

En la actualidad, España cuenta con seis hidrogeneras (estaciones de repostaje de hidrógeno) situadas en: Albacete, Huesca, Zaragoza, Puertollano y dos en Sevilla. El Marco de Acción Nacional de Energías Alternativas en el Transporte prevé llegar a veinte estaciones en 2020 para facilitar la expansión de vehículos con esta tecnología.

El esfuerzo de los últimos años se traduce en más de 200 proyectos de I+D+i, más de 80 empresas participantes, más de 40 centros de investigación, universidades y Organismos Públicos de Investigación y más de 500 millones de euros en proyectos de investigación.

A estas cifras, hay que sumar el volumen de negocio y empleo actual que alcanza los 71 millones de euros y 550 profesionales, respectivamente y se estima que para 2030 las cifras se multipliquen hasta alcanzar los 227.000 puestos de trabajo y 22.000 millones de euros en cifras de negocio. A su vez, la no apuesta por el hidrógeno puede acarrear la destrucción de más de 800.000 puestos.
Situación Internacional

El ámbito internacional también ha sido analizado durante la jornada y Antonio González García-Conde, vicepresidente de la AeH2, ha sido el encargado de indicar las principales pautas.

En la actualidad, existen países con una clara apuesta por la utilización del hidrógeno y con programas específicos de apoyo al desarrollo de la tecnología y a la industria. Destacan países como Estados Unidos, Japón, Corea, Alemania, Europa, Reino Unido o Canadá.

Por su parte, Europa, en su conjunto, cuenta con un Plan Estratégico Europeo de Tecnologías Energéticas que propone concentrar, reforzar e impulsar los esfuerzos europeos con el objetivo de acelerar la innovación en las tecnologías punta de baja emisión de carbono.

El objetivo de la Unión Europea para 2020 es recortar las emisiones de CO2 en un 20%, mejorar la eficiencia energética en otro 20% y que el 20% de la energía se que consuma proceda de fuentes renovables. En este sentido, la tecnología de pilas de combustible es clave para alcanzar estos objetivos.

Además, existe una alianza público-privada con la Comisión Europea con el objetivo de desarrollar la investigación y el desarrollo tecnológico del hidrógeno y pilas de combustible que cuentan con un presupuesto de 1,33 millones de euros.

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Hasta ahora se ha planteado el gas como alternativa medioambiental y económica frente a la gasolina o el diésel, posicionándose el Autogas como una opción a favor del medio ambiente y del bolsillo de los españoles. Sin embargo, sus aplicaciones van más allá del sector automovilístico, convirtiéndose en una alternativa energética tanto para empresas como particulares. Primagas, que pertenece a la multinacional líder mundial en la distribución de gas propano y con presencia en España SHV Energy, apunta a un cambio de ruta en favor de la transición energética hacia el gas para cumplir con una economía baja en carbono.

En pleno debate sobre el compromiso por la eficiencia energética, la sustitución de combustibles contaminantes por alternativas más limpias es clave. De ahí que desde Primagas insistan en la apuesta por el gas ya que representaría una reducción de hasta el 50% de las emisiones de carbono frente alternativas como la electricidad, una opción muy recurrente sobre todo en las ciudades.

En el caso de las zonas rurales, el suministro por red de canalizaciones no siempre es posible, de ahí que las energías más utilizadas sean el gasóleo o la biomasa, altamente contaminantes. Sin embargo, el gas licuado, gracias a su facilidad de transporte y almacenaje, permite a hogares y negocios una alternativa energética más limpia y eficiente que llega a cualquier punto. Desde Primagas apuntan que sustituir el gasóleo por gas supone una reducción del 20% las emisiones de carbono lo que contribuye a mejorar la calidad del aire no solo en industrias sino también dentro de los hogares. “El gas, en todas sus variedades, se ha convertido en una respuesta para que los hogares y empresas situadas en zonas rurales de difícil acceso no tengan que renunciar a ninguna comodidad”, aseguran desde Primagas.

Según varios estudios, la mala calidad del aire es causa de un gran número de fallecimientos en Europa. Teniendo en cuenta que el 92% de la población mundial vive en lugares donde no se cumplen los niveles marcados sobre la calidad del aire, es prioritario dejar de lado los combustibles más contaminantes como el carbón, el gasóleo o la electricidad, para dar paso a otras opciones más limpias como el gas.

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Las bajas temperaturas llevan a centrar la atención del hogar en la calefacción y en cómo conseguir que la casa se caliente al precio más bajo posible y ahorrando el máximo de energía. Durante esta época del año, a las facturas comunes de vivienda hay que sumar el incremento del gasto de combustible, un consumo energético que aumenta, según los expertos, un 7% por cada grado que se sube en el termostato. De hecho, su abuso se está restringiendo en algunas regiones, como la Comunidad de Madrid, por su contribución directa a la contaminación atmosférica.

Más allá de las pautas de conducta para el uso eficiente de la calefacción, los expertos de Sto, multinacional alemana líder en la fabricación de elementos constructivos para edificación sostenible, profundizan en este tema y exponen cinco consejos para evitar pérdidas de calor en una vivienda durante los meses de invierno:

· Apostar por el aislamiento térmico. Cuando se trata de evitar el frío, el aislamiento de una vivienda es la mejor inversión para conseguir el confort del hogar, actuando, además, de forma responsable con el medioambiente. Económicamente, este aspecto puede llegar a suponer un ahorro de hasta un 60% en costes energéticos. Desde un punto de vista sostenible, un buen sistema de aislamiento puede conllevar un ahorro de energía anual de 16 millones de toneladas menos de gas de combustión. En un plazo de más de 60 años, esta solución supondría una reducción de emisiones de más de 110 millones de toneladas de CO2 y 35 mil millones de litros de gasóleo de calefacción. Por ejemplo, los sistemas de aislamiento térmico de Sto instalados hasta la fecha desde el origen de la compañía han ahorrado 69 mil millones de litros de combustible en calefacción.

· Sellar grietas y huecos por las que pueda entrar el frío. Los expertos estiman que el aire que entra por estos puntos de las paredes equivalen a una ventana de 1,5 x 1 metro abierta continuamente. Es decir, una pérdida de calor de hasta el 25%. Hay diversos trucos caseros para evitarlo, por ejemplo, instalar empaquetaduras de goma detrás de los enchufes y los interruptores o usar un sellador de espuma para tapar las grietas más grandes alrededor de las ventanas, rodapié o cualquier otro punto de fuga. La hermeticidad es un concepto básico en el confort térmico ya que para mantener un hogar con una temperatura estable es indispensable el control de las infiltraciones, aspecto que se consigue también con la nueva familia de productos StoGuard para el control de la hermeticidad de las envolventes.

· Aislar ventanas y persianas con pequeños trucos. Entre el 15% y el 35% de la perdida de calor que se produce en invierno, se escapa por las ventanas. Por ello, a lo primero que habrá que atender será al grosor de las cortinas (cuanto más gruesas, mayor será la barrera contra el frío), y a la hermeticidad de las ventanas. En caso de contar con cierres al uso, es muy útil colocar burletes adhesivos o instalar cinta adhesiva de sellado con espuma flexible impregnada, tipo Sto-Cinta. La caja donde se enrolla la persiana también puede ser otro de los puntos de fuga de calor en una casa. Para evitarlos, se recomienda aislar la estructura interior con poliestireno expandido o lana mineral de roca.

No obstante, si se cuenta con presupuesto, la mejor solución es instalar ventanas con rotura de puente térmico, o bien optar por el doble acristalamiento con cámara de aire, que reduce hasta un 40% la pérdida de calor respecto a una ventana sencilla. Para aquellos que no puedan permitírselo, también es muy útil colocar una lámina de plástico con burbujas sobre los cristales. Los marcos de madera también favorecen el aislamiento, pero su mantenimiento es mayor.

· Cambiarse a la caldera de condensación. Una caldera antigua o de tipo G consume mucha más energía. Por ello, en algunas regiones hay ayudas autonómicas para sustituirlas por otras más eficientes, como las de condensación, que integra un mayor sistema de control, facilita el ahorro (hasta un 30%) y dispone de un intercambiador de calor especialmente diseñado para emitir menos partículas contaminantes a la atmosfera. Razón por la cual esté obligada su instalación en edificios de nueva construcción.

· Paneles reflectantes en los radiadores. La primera regla es evitar cubrirlos, utilizarlos para secar ropa mojada o colocar muebles delante. Esto aumentará el consumo al evitar la emisión y circulación adecuada del calor. Un buen truco es utilizar paneles reflectantes o papel de aluminio en la parte trasera del radiador para evitar que el calor se fugue y disperse a través de la pared. No obstante, si este se encuentra debajo de una ventana, es recomendable colocar una repisa encima que detenga la elevación del aire caliente y su consiguiente pérdida.

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Siemens, compañía global líder en tecnología, ha analizado y evaluado más de 200 datos de la ciudad de Madrid con el objetivo de estudiar cuáles son las principales medidas capaces de disminuir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire en la capital española. Para obtener estos datos Siemens, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, ha utilizado la City Performance Tool, una herramienta que monitoriza datos generales de la ciudad, como la población o las dimensiones geográficas, y otros más específicos relacionados con los hábitos de transporte, los edificios o el sistema energético. El enfoque del análisis ha tenido en cuenta los objetivos ambientales del Ayuntamiento para 2020 y 2030 con la intención de determinar cuáles son las tecnologías más eficaces para lograrlos y con mayor beneficio para la calidad de vida de los ciudadanos.

Una de las principales conclusiones de este estudio es que el transporte genera en Madrid el 41% de las emisiones de gases de efecto invernadero, muy por encima de los niveles de otras ciudades europeas -donde también se ha realizado este mismo estudio- , como Copenhague o Helsinki, con el 20% y 32%, respectivamente. El 59% restante corresponde a las emisiones procedentes de los edificios e infraestructuras.

De las 7 toneladas métricas de emisiones de CO2eq relacionadas con el transporte que se analizaron en Madrid, más del 80% (6 toneladas métricas) proviene de los vehículos privados, ya que los taxis y los autobuses representan menos de 800 kilotones. Del mismo modo, otro efecto negativo de la elevada tasa de uso de transporte privado en Madrid es la deficiente calidad del aire, ya que los coches en Madrid son responsables de más del 80% de los contaminantes PM10 y NOx. De hecho, el problema de la contaminación atmosférica en Madrid ha llegado a ser tan acuciante que en 2015 y 2016 hubo días en los que los contaminantes atmosféricos superaron los niveles permitidos por la Directiva Europea sobre la Calidad del Aire.

Esta huella no sorprende, ya que del total de los 23 mil millones de kilómetros que los madrileños recorren al año, el 62% se realizan en coche, el 30% en transporte público (trenes regionales, metro y autobuses) y el 5% en taxis, motos y bicicletas.

Peajes urbanos y autobuses eléctricos

Consciente de esta situación, el Ayuntamiento de Madrid ha marcado una serie de objetivos medioambientales a corto y largo plazo para mejorar la calidad del aire y aumentar la eficiencia energética en la ciudad. Para ello, quiere conseguir un 20% de reducción de C02 en 2020 y un 40% en 2030; un 10% menos de consumo final de energía; un 20% de disminución de las emisiones contaminantes relacionadas con el transporte y un 25% de reducción del uso energético en edificios públicos y gubernamentales.

Para poder cumplir con estos objetivos, Siemens, a través de su herramienta City Performance Tool, ha elaborado un informe basado en el análisis de la información obtenida en diferentes puntos de la ciudad, para ofrecer soluciones y un plan de desarrollo medioambiental a corto y largo plazo. Siemens indica que sólo se puede obtener una reducción natural del 10% de las emisiones por la simple mejora del rendimiento de automóviles hasta 2030. Sin embargo, para conseguir el 20%-30% restante sería necesario implementar medidas relevantes, como un sistema de peajes (similar por ejemplo al vigente en Londres), que permitiría obtener rápido resultados (reducción 20% emisiones) y con un menor coste, sobre todo si se compara con otras tecnologías. Otra opción posible que contempla el estudio consistiría en lograr la transición de todos los autobuses públicos, un 70% de los taxis y un 20% de los coches privados a vehículos de combustible alternativo.

La experiencia acumulada en otras ciudades evidencia que, desde el punto de vista de la calidad del aire, las tecnologías con un mayor impacto para revertir una situación extrema son los peajes urbanos, los coches eléctricos, los híbridos enchufables, los e-taxis y también los programas de formación en ecoconducción para conductores.

La tecnología de las "Smart Cities"

La herramienta City Performance Tool de Siemens, que puede llegar a analizar hasta 350 tipologías de datos, identifica qué tecnologías de los sectores de transporte, construcción y energía se adaptan mejor a cada ciudad para disminuir los niveles de CO2, mejorar la calidad del aire y elevar el nivel de empleo local. Concretamente, para el análisis de la ciudad de Madrid, City Performance Tool se ha basado en un modelo que abarca datos de los sectores de transporte y energía, incluyendo generación eléctrica y cuota modal de viaje; ha medido el impacto de las tecnologías en los niveles de CO2, PM10 y NOX en la ciudad y ha calculado el CO2 en distintos ámbitos de los sectores de energía y transporte. También ha evaluado el rendimiento de cada tecnología teniendo en cuenta indicadores económicos, como la inversión total requerida con sus costes hasta 2025, y el número total del empleo que se podría crear en la economía local.

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La sostenibilidad ha dejado de ser una opción, o cambiamos la manera cómo hacemos las cosas o la humanidad se enfrenta a su supervivencia a medio plazo. El problema tiene grandes y pequeñas soluciones y ninguna es menos importante. Se trata de reducir o eliminar todo aquello cuya producción o procedimiento genere, directa o indirectamente, emisiones de gases de efecto invernadero. La migración a un sistema de intercambio electrónico de documentos como la factura electrónica “es una de esas pequeñas cosas que se hacen grandes” según SERES, pionero y especialista en soluciones de intercambio electrónico seguro de documentos. “Las emisiones de CO2 crecen año a año y afectan a la sostenibilidad del planeta -afirma Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam- poner freno al problema es necesario”.

Al usar el intercambio electrónico de documentos se elimina el papel, se reduce la tala de árboles, las emisiones de CO2 derivadas de la energía necesaria para convertir la celulosa en papel y los residuos que producen el proceso, las emisiones generadas en el transporte de ese papel y en la impresión de los documentos y en la fabricación de las impresoras, tóner, etc. También se eliminan las emisiones generadas en la producción de los sobres, los sellos, el trasporte del documento…

La producción de una tonelada de papel implica la tala de hasta 24 árboles, y poner en circulación un kilo de papel requiere hasta 324 litros de agua y el consumo de 4 kilovatios de energía. Trabajar con documentación digital ahorra papel, reduce drásticamente los metros lineales de almacenamiento necesarios y evita gastar litros de combustible para las transferencias de un centro de archivo a otro. “Si cada millón de facturas en papel precisa de 10.000 kg de madera, al facturar electrónicamente ese millón de facturas se tramitará sin necesidad de talar un centenar de árboles reduciendo 0,72 Tm emisiones de CO2. Esto es una contribución realmente importante a la salud del planeta”, añade Alberto Redondo.

La reducción del impacto medioambiental en la impresión no es menor. Se necesitan unos 4 litros de petróleo para producir un cartucho y cada segundo se tiran a la basura unos 8 cartuchos. Si se trata de un cartucho de impresora láser, tendrán que pasar hasta 450 años para que se descomponga. Plazo que, en el caso de algunos componentes de plástico industrial, puede ampliarse a más de mil de años antes de descomponerse, algo especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el 70% de los cartuchos usados de impresoras en el mundo se tiran a la basura.

Ahorro global

El coste combinado –medioambiental y de gestión– de la recepción de una factura en papel se sitúa en 7,22 euros frente a los 2,27 del coste de la factura en formato digital. En el caso de la emisión, la unidad de factura en papel cuesta 4,45 euros y 1,64 euros en formato digital.

Pero hay muchos otros beneficios que son realmente interesantes para la empresa y su negocio. Entre ellos se encuentra el ahorro de espacio, ya que el paso de archivo físico a archivo electrónico permite unos ahorros del 81%.

Por otra parte, otra ventaja reside en la seguridad que aporta el intercambio electrónico de documentos. Las copias de seguridad, el almacenamiento en la nube o la creación de un sistema de usuarios con distintos privilegios reducen el riesgo de pérdida de información. En cambio, la recopilación en papel está mucho más expuesta y es mucho más vulnerable a la acción de mala fe de uno o varios trabajadores, incendios, accidentes, etcétera.

Cabe destacar también que con el trato electrónico de los documentos se puede acceder de forma más rápida y desde cualquier lugar, a la información. La búsqueda de un archivo electrónico es mucho más rápida y puede realizarse con mayor exactitud que la de un papel perdido entre cientos de archivadores, además de poder realizarse, si se quiere, de forma remota. Una opción que ofrece la posibilidad de flexibilizar las jornadas laborales de los trabajadores, al no ser necesaria la presencia física en una oficina para acceder a determinados documentos, facilitando un funcionamiento más eficiente de las empresas y un mayor grado de satisfacción y compromiso por parte de los empleados.

En cuanto a la información, el documento electrónico permite reconstruir más fácilmente y con mayor exactitud el origen y las modificaciones que ha podido experimentar un archivo, ya que los documentos electrónicos almacenan de forma automática y segura mucha información de contexto sobre cuándo fueron creados, por quién, qué alteraciones han sufrido y quiénes han sido responsables durante todo su ciclo de vida. Finalmente, hay que señalar que la emisión de algunos documentos como la factura electrónica permite hacer mucho más ágil la contratación de servicios asociados, como la financiación o el anticipo de su importe, que en el caso de utilizar papel implica mayor esfuerzo y tiempo.

SERES fue la empresa pionera en el intercambio electrónico de documentos y lleva más tres décadas como proveedor de miles de empresas en todo el mundo. Una experiencia y conocimiento que le permite ayudar a las empresas a digitalizarse con éxito y garantía en el intercambio de documentos y, también, hacerlas más ecológicamente sostenibles, más eficientes en las comunicaciones con su entorno y mucho más productivas.

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