La barrera de los puntos de carga eléctricos: ¿Cómo avanzar?

Irene Martínez, Área de comunicación de Silence

El mayor freno que actualmente está viviendo el vehículo eléctrico para el particular es la escasez de puntos de carga, lo que conlleva al usuario inseguridad en el momento de adquirir esta opción de transporte

La concienciación por el medio ambiente y el buen uso de las cosas para mejorar nuestro planeta es cada vez mayor. Se trabaja en las escuelas, se invierte en la publicidad estatal y se sanciona a todo aquel que no cumple con los parámetros mínimos de respeto con el entorno natural. Nuestra población más joven crece sabiendo que el contenedor azul es para el papel, que desconectar todos los aparatos eléctricos al ir a dormir mejora la eficiencia energética y el ahorro doméstico, o que usar el transporte público en lugar del coche privado ayuda a reducir el nivel de CO2 de la ciudad y mejorar la calidad del aire.

Pero a gran escala, aún hay muchísimos aspectos que frenan el desarrollo de un clima limpio e impiden que las ganas de cooperar de la población se vean reducidas por fuerzas mayores. En el ámbito del transporte es muy clara esta problemática, que poco a poco se intenta evitar, pero de la que cuesta salir.

El vehículo eléctrico se está integrando cada vez más en la ciudad y en gran parte de la población. Pero, el crecimiento de este se ve disminuido por dos aspectos muy importantes.

En primer lugar, el elevado precio inicial que actualmente significa adquirir un vehículo eléctrico hace que mucha gente desestime está opción a priori. Sin saber que, a la larga, esa inversión de unos cuantos euros de más se verá compensada con el ahorro que supone en carburante y, lo mejor, en contribuir a una vida saludable y limpia con el medio ambiente.

En segundo lugar, y más importante, el gran palo que frena las ruedas del vehículo eléctrico es el lugar donde cargarlo. Los puntos de carga en España se están instalando poco a poco, pero la lentitud con la que llegan y la dificultad por encontrarlos fuera de las grandes ciudades hace que el cambio sea mucho más lento.

Actualmente, existen 2.137 puntos de carga eléctricos en toda España, según la plataforma colaborativa Electromaps, y un total de 8.252 vehículos eléctricos según los datos de enero de este mismo año. Unas cifras que no parecen muy escasas en un inicio, hasta que las comparamos con el número de coches de carburante existentes hasta finales de 2016, que asciende a 32.106.520, y a la cifra de 11.192 gasolineras en todo el país al finalizar el pasado año.

Por lo tanto, el problema más latente ahora mismo es la instalación de estos puntos de carga, que suponen una gran inversión para entidades públicas y privadas. Los usuarios de vehículos eléctricos destacan que circular por una gran ciudad, como Madrid o Barcelona, en su día a día no supone un gran problema, pues en éstas sí hay más infraestructuras creadas, aunque no sean abundantes. Pero salir de lo que se podría denominar ‘zona de confort eléctrico’ es mucho más complicado.

¿Cómo arreglar un problema así?

Aunque pueda parecer muy difícil, las soluciones se pueden encontrar por todos lados y es que hablando de mejorar la vida de la población, todos hacemos una piña para contribuir. Tanto es así que actualmente han surgido diversas empresas, como la española Silence, que ofrecen soluciones para poder realizar el motosharing con flotas de scooters eléctricos y un sistema de conectividad integrado y personalizado a cada operador. Un servicio muy cómodo para desplazarse por la ciudad sin tener que pensar en horarios, aparcamiento y mantenimiento del vehículo cuando sólo lo cogemos esporádicamente. El sharing se ha popularizado muchísimo en el ámbito de la moto, que para la ciudad es más cómoda y fácil que el coche. Ciudades como Barcelona o Valencia, con un clima que permite disfrutar de ellas durante todo el año, ya cuentan con diversas empresas que hacen circular sus flotas eléctricas con gran éxito.

Pero si lo que queremos es tener un vehículo eléctrico propio y romper con la barrera de los puntos de carga, también es posible disfrutar de ello gracias a algunas empresas que destacan en el sector y ofrecen soluciones inteligentes.

La compañía Silence ha querido ser la primera en ayudar a todos los particulares lanzando al mercado un nuevo scooter eléctrico, su modelo B2C S01, en la cuál la batería se extrae del scooter y se puede transportar allí donde quieras para cargarla. Se trata de un trolley con un enchufe largo, como si de un aspirador se tratara, que puede conectarse en cualquier punto, ya sea una casa, una oficina o un parking, por ejemplo, y permite al usuario no depender de ningún lugar específico para recargar su batería.

Este sistema, creado y patentado a nivel europeo por la propia empresa Silence en sus instalaciones de Barcelona, hace que los usuarios se decanten más fácilmente por la opción de adquirir un vehículo eléctrico, una moto en este caso, sin preocupaciones por dónde cargar el scooter. Una manera de facilitar el progreso y la integración del transporte eléctrico a la vida de toda la población, acabando con la problemática que hay hoy en día.

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